Hoy os quiero hablar de cómo se vive la tradición de la MONA DE PASCUA en Cataluña.

Este es un post muy personal que me apetecía escribir. Como sabréis, nací y sigo viviendo en Barcelona. Si queréis saber más de mí y de esta tradición seguid leyendo… ¡y al final del post tendréis una sorpresa!

 

Desde pequeña, la Semana Santa era una época especial en casa: unos cuantos días sin ir al colegio y compartir juegos con mi hermano, mi prima y mi tata (mi vecina Ainhoa). Todo comenzaba en el Domingo de Ramos, todos bien vestidos y con las palmas y palmones dispuestos a ser bendecidas para después ir a comer y tomar un helado que inauguraba la temporada de calor.

 

Mi hermano, mi madre y yo un Domingo de Ramos

 

En casa somos creyentes no practicantes pero este ritual nos encantaba, como los postres típicos de esos días: las torrijas, los huesos de santo o mí preferido, la Mona de pascua.

En Cataluña el Jueves Santo no es fiesta pero en su lugar se celebra como festivo el Lunes de Pascua y es el día en que la tradición conmemora la resurrección de Cristo que llegaba tras la Cuaresma, un período de preparación espiritual que se caracterizaba por una rigurosa abstinencia.

 

UN POCO DE HISTORIA

 

Para celebrar la resurrección, se creó la costumbre entre los cristianos de repartir entre los amigos y familiares todos los huevos recogidos desde el Miércoles de Ceniza, huevos con los que se hacían dulces con los que se compensaba la abstinencia de los días anteriores. En algunos lugares se pintaban de rojo (recordando la sangre derramada por Jesús) y de otros colores.

 

A partir de esta tradición se le unió la del bollo de pascua en Cataluña, Valencia y Baleares. Los pasteleros cocinaban unos bollos de harina, huevo y azúcar en el horno y les incrustaban uno o varios huevos duros en su superficie. Estos bollos, llamados “monas de pascua”, eran regalados por los padrinos a sus ahijados.

Con el paso de los años el tradicional “Bollo” se cambió por un bizcocho coronado por un huevo de chocolate que ha dado paso a una auténtica “guerra artesanal” del chocolate donde los mejores pasteleros rivalizan cada año por hacer la figura más espectacular.

 

Espectacular escultura en chocolate de la pastelería Escribà

 

UN POCO DE HISTORIA PERSONAL

 

En casa, el Lunes de Pascua venían los padrinos a traernos las “monas”.

 

Conmigo mi padrino lo tenía muy mal: NO ME GUSTA EL CHOCOLATE.

 

Sí, soy de esas personas que permiten que los amantes del chocolate os lo comáis todoBueno, casi todo, puesto que lo mío era el chocolate blanco o los huevos Kinder.

 

Una de las monas que le regalaron a mi hermano

 

Hoy en día es facilísimo encontrar monas enteras de chocolate blanco pero entonces no. Así que allí me veis, mi hermano con su súpermona, y yo con un huevo kinder o mi tableta de chocolate blanco. Pero yo era feliz, no me importaba, puesto que la mona que mi madre hacía, siguiendo con la tradición familiar, era muchísimo mejor que el chocolate.

 

Y si has conseguido llegar hasta aquí, lo primero que debo hacer es darte las gracias por aguantar tanta palabrería.

Y lo segundo, como te dije al inicio, la compensación: aquí te dejo la RECETA CLÁSICA DE LA MONA DE PASCUA que solía hacer de pequeña con mi madre, para que como padrino, madrina o como padre o madre puedas compartirla con los más pequeños de la casa y pasar un rato entretenido en la cocina.

 

INGREDIENTES (dan para tres monas):

 

  • Leche templada (100 mililitros)
  • Levadura de panadero (25 gramos)
  • Azúcar (100 gramos)
  • Huevos (3 para la masa y los que quieras cocidos para adorno)
  • Mantequilla (100 gramos)
  • Sal (unos 10 gramos)
  • Miel (una cucharada)
  • Agua de azahar (una cucharada)
  • Ralladura de la piel de naranja
  • Harina de fuerza (medio kilo)

 

 

RECETA:

 

  • Cocemos la cantidad de huevos que queremos para decorar nuestra mona.
  • En la leche tibia disolvemos la levadura de panadero y añadimos el azúcar, 3 huevos, la mantequilla (a temperatura ambiente), la sal, la miel, el agua de azahar y la ralladura de la piel de naranja.
  • Tamizamos la harina sobre la mezcla y la amasamos bien. Podemos usar un robot de cocina que nos facilitará el trabajo o amasarla a mano.
  • Cuando empiece a estar compacta, colocamos la masa en un bol untado de aceite y la tapamos para que fermente.
  • Cuando haya doblado el volumen tendremos suficiente para hacer unas tres monas medianas. Guardamos una parte no muy grande de la masa para poder realizar las tiras que cubran después el huevo de decoración.
  • En una bandeja para horno colocamos papel de hornear y encima las tres masas para las monas a las que, aplanadas, les situamos los huevos cocidos en el centro.
  • Ha llegado el momento de utilizar el exceso de masa. Con él se hacen 6 tiras que, de dos en dos, se colocan encima de los huevos cocidos.
  • Batimos un huevo y con él pintamos las monas para que brillen (si añadís un poquito de leche al huevo batido lograréis que brille más).
  • Las dejamos fermentar por segunda vez en un sitio cerrado que no le dé el aire.
  • Tras esto las volvemos a pintar con huevo batido.
  • Precalentamos el horno a 200º centígrados y se hornean las monas unos 25 minutos según el horno. Normalmente, antes de meterlas al horno, las monas se cubren con una mezcla de azúcar y agua pero el secreto de mi madre era evitar este paso para, tras la cocción, cubrirlas con hilos de chocolate negro o blanco.

 

Os muestro aquí la que he hecho yo este año. Muy cocinitas no soy, mi madre tiene un toque en la cocina que aun teniendo los mismos ingredientes a ella le queda de vicio.

 

 

Os animo a probar esta receta a ver si os sale mejor (seguro que sí).

 

 

Sígueme a través de las redes sociales: Facebook e Instagram

No dudes en contactar con Sol y Luna Eventos si quieres que te ayude a planificar y organizar tu gran día. ^^

 

 

Social media: