Hoy viernes hablaremos de los rituales y las tradiciones que se realizaban en la época de la Roma Antigua.

La palabra esponsales, o prometidos, nos llega desde época romana. Del latín spondeo, prometer, tiene como significado los novios que se comprometían a casarse. Para ello necesitaban cumplir tres requisitos:

  • Tener una edad mínima de 14 años los hombres y 12 las mujeres.
  • Tener el consentimiento de los padres.
  • Tener la capacidad jurídica, es decir, ser libres y poseer la ciudadanía. Les esclavos, los extranjeros, los actores y las prostitutas no podían casarse.

Una vez cumplidos los requisitos, antes de saber cuándo se debía celebrar la ceremonia, el novio debía regalar un anillo a la novia y colocárselo en el dedo anular, puesto que éste dedo era el que se consideraba el único unido al corazón. Tras esto, se pactaba la dote que aportaría la novia el día de la boda y se realizaba un ritual de sacrificio con una oveja para determinar el día exacto en el que se realizaría la unión. Los romanos eran muy supersticiosos, consideraban el mes de mayo nefasto para una unión y, en cambio, idónea la segunda quincena de Junio, poco antes del solsticio de verano, para el rito matrimonial. Además, solía evitar los días de fiesta en los que los invitados podrían no asistir por estar ausentes.

Representación de boda de la Roma Antigua

Detalle Fresco Aldobrandini con escena de boda, Museos Vaticanos

Existían 2 opciones jurídicas para realizar una unión conyugal: la SINE MANU, en la que la potestad de la esposa permanece en manos del padre y así tanto ella como su herencia era preservada por la familia; y la CUM MANU, en la que la potestad de la esposa pasaba de manos del padre al al marido y se cerraba con un apretón de manos. Dentro de la cum-manu la família podía escoger entre 3 maneras de celebrar la boda.

En primer lugar estaba la CONFARREATIO, la ceremonia religiosa presidida por Juno, protectora del matrimonio. La víspera de la ceremonia, la novia consagra todos sus juguetes a los dioses y se acuesta esperando el gran día vestida con un camisón blanco con una cenefa púrpura ribeteada y una redecilla anaranjada en la cabeza. El mismo día de la ceremonia la novia se viste con el traje nupcial: una túnica blanca recta y ajustada al cuerpo con un cinturón de lana con un nudo hércules que deberá deshacer el marido una vez casados; un velo anaranjado que le cubría la parte alta de la cara y una corona de flores encima que en época de César y Augusto estaba hecha de mejorana y verbena trenzadas y que posteriormente se hacía de mirto y flores de azahar. Una vez en la ceremonia, los novios se sientan sobre la piel de la oveja que sacrificaron y comparten una hogaza de pan de cereal. Ante diez testigos firman el contrato matrimonial y la madrina une las manos de los novios mientras se juran amor y fidelidad y sellan legalmente el matrimonio con un beso.

Representación de boda de la Roma Antigua

Unión de manos, mural de un sarcófago romano. Museo de Capodimonte.

Esa noche se realiza una cena en la casa de la novia, decorada con flores para la ocasión. Tras la comida, se partía un pan de espelta sobre la novia como símbolo de fertilidad y los novios lo compartían. Las migajas resultantes de esta tradición se repartían entre los invitados como símbolo de buena suerte. En algunas zonas se estableció repartir pequeños pasteles entre los invitados en lugar de las migajas de la torta. Se dio origen así al pastel de bodas. Tras la cena la pareja se dirigía a la casa del novio seguidos por un cortejo. Durante el camino se representaba el rapto de las sabinas: la novia se refugiaba en el regazo de su madre y el novio debía arrancaba de él. Al llegar al umbral de la casa, el novio le preguntaba quién era a la novia y ella debía responder: “Donde tú eres gallo yo soy galla”, y entonces los invitados la llevaban a pulso hacia el interior de la casa para que no tropezase en el quicio de la puerta, señal de mal augurio.

La segunda manera de celebrar una boda cum manu era el COEMPTIO, la ceremonia civil. Ante cinco testigos y el secretario que levantaba acta, el novio fingía la compra de la novia al padre entregándole unas monedas como símbolo de la entrada de ella en la nueva família.

Finalmente para considerar que un hombre adquiría la mano de una mujer existía el USUS. Los novios debían convivir conyugalmente durante un año en la misma casa. Si la convivencia se veía interrumpida por 3 noches seguidas la relación quedaba anulada.

Para conseguir el divorcio la petición podía ser realizada por cualquiera de la pareja o por el padre de la novia. En caso de separación, la esposa abandonaba el hogar familiar llevándose su dote pero no los hijos que había engendrado que quedaban con el padre.

Esperamos que haya resultado interesante. ^^

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