Los orígenes de los rituales matrimoniales se remontan a las primeras civilizaciones y hoy hablaremos de cómo eran las bodas en el Antiguo Egipto.

En el Antiguo Egipto, considerada por muchos como la cuna de la civilización, el matrimonio era uno de los pilares fundamentales de la sociedad y muchos de los rituales que llevaban a cabo para celebrar la unión de una pareja se siguen realizando actualmente.

La diferencia fundamental entre el matrimonio en el Antiguo Egipto y actualmente es que ellos no celebraban ningún tipo de ceremonia, para formalizar la unión la pareja iniciaba la convivencia bajo el mismo techo, mostrando así su deseo de formar una família.

Los hombres se casaban alrededor de los 20 años y las mujeres hacia los 15. La poligamia estaba permitida pero generalmente sólo el faraón tenía más de una esposa puesto que el hombre debía mantener a sus mujeres y el matrimonio salía caro.

El día antes del traslado, la novia recibía en su casa a las mujeres de la familia del novio y éstas la adornaban con tatuajes de alheña y pintura corporal. El novio, en cambio, recibía a los hombres en su casa y, vestidos con sus mejores galas, disfrutaban de una noche de música y baile.

El día de “la boda”, el día en el que la mujer trasladaba sus cosas al hogar del hombre, la novia vestía una túnica larga y el hombre una corta. Ambas solían ser de color azul, símbolo de eternidad. Sólo las clases más pudientes vestían de blanco el día del traslado. Las amigas de la novia vestían ropas similares para servir de protección a la novia y confundir a los malos espíritus para que no la reconocieran. Esta tradición ha llegado a nosotros, son las damas de honor de hoy en día que acompañan a la novia en la ceremonia.

A partir del siglo IX a. C. se empezaron a firmar contratos matrimoniales ante un sacerdote que lo registraba en el templo. Este trámite se basaba en informar a los mandatarios que a partir de ese día iban a vivir juntos pero no se celebraba una ceremonia de ningún tipo. La mujer conservaba su nombre, añadiendo “esposa de …”. También conservaba su independencia y su oficio o negocio si lo tenía, aunque era libre de participar en el negocio del marido.

Antes o después de la firma del contrato los esposos entregaban un anillo a sus esposas. El círculo formado por el anillo, que solía estar hecho de cáñamo trenzado, simbolizaba para los Egipcios la eternidad.

La unión la celebraba la pareja con sus familiares y amigos con una fiesta con música, baile, bebida y comida, incluyendo ajo y tomillo para alejar a los malos espíritus. Tras la fiesta, la esposa era conducida a la casa del esposo seguidos de una procesión que les lanzaba grano a su paso como símbolo de fertilidad. Actualmente la tradición hace que lancemos arroz a los recién casados.
A la mañana siguiente. las mujeres de la familia de la novia la visitaban y le ofrecían alimento y regalos, retribuidos con dulces y frutas.
El matrimonio podía disolverse con un divorcio, que podía ser solicitado por cualquiera de los cónyuges. Para divorciarse, bastaba con dejar de vivir juntos y tan pronto como lo desearan podían volver a casarse. Normalmente el hombre se separaba por la imposibilidad de tener hijos, especialmente un varón, por querer casarse con otra mujer o porque ya no le agradaba su esposa. La mujer se separaba por crueldad mental o física por parte del esposo o por adulterio.

 

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