Tenemos una nueva película que comentar. Hoy hablaremos de un musical: MAMMA MIA!

Esta película del 2008 es la versión en cine del musical de teatro escrito por Benny Andersson y Björn Ulvaeus y basado en las canciones del grupo ABBA, del cual ambos autores eran miembros.

Dirigido por Phyllida Lloyd, el film nos narra la historia de Sophie (Amanda Seyfried), una joven que va a casarse y que quiere localizar a su padre antes del gran día. Sólo hay un problema: no sabe quién es realmente. Tras leer a escondidas los diarios de su madre Donna (Meryl Streep), descubre a tres posibles candidatos: Sam Carmichael (Pierce Brosnan), Harry Bright (Colin Firth) y Bill Anderson (Stellan Skarsgård). Sophie decide invitarlos, a espaldas de su madre y de su futuro marido Sky (Dominic Cooper), para descubrir la verdad.

Toda la historia sucede en una pequeña isla griega y muchos detalles de la boda que celebran en esta película se pueden relacionar con los rituales y tradiciones de las bodas de la Griega Clásica. Para saber más del origen griego de las bodas os recomendamos que visitéis nuestro anterior post relacionado con el tema.

Conocemos a los personajes la mañana del día anterior a la boda. Se alojan en el hotelito que Donna, la madre de la novia, tiene en la isla donde tendrá lugar el evento. Allí también se celebrará la cena convite así que durante todo el film podemos ver cómo se va preparando la decoración y la comida del banquete.

Lo primero que el film nos deja entrever son los vestidos de las damas de honor, hechos por la misma novia y a los que les está dando los últimos retoques. Son vestidos rectos en beige, ajustados en el bajo pecho con cintas de raso beige.

La noche antes de la ceremonia las amigas de la novia le organizan su despedida de soltera en una terraza donde diferentes tipos de luces y focos crean una ambientación de fiesta.

El gran día amanece y en el puerto decoran con elementos naturales y flores blancas la barca en la que los futuros casados viajarán a la península para hacer su viaje de novios.

En el hotel se dan los últimos detalles a la decoración de la zona escogida para realizar el banquete. Las mesas, de formato rectangular, llevan manteles blancos en los que contrastan los diversos colores de las copas y vasos y de los centros de mesa con flores. Los asientos para los invitados son sillas de madera sin funda de diferentes estilos aunque del mismo color. Parte de los invitados se situarán bajo un techo emparrado con flores naturales en el que la película nos muestra cómo cuelgan botes de cristal decorados con pequeñas mariposas unidas con alambres y en los que situarán velas para iluminar la cena.

El plato principal de la cena será cordero asado y el postre será un pastel nupcial de tres pisos cuadrados recubierto de crema y decorado con frutas.

Tras estos preparativos la novia se viste y se prepara para el gran momento. Para llevar algo azul al enlace decide pintarse las uñas de los pies de este color. El peinado es un semirecojido en el que una trenza falsa a modo de diadema hace de lazo de unión entre los semirecojidos laterales dejando la melena suelta y ondulada y adornada con flores blancas de tela. El vestido es blanco y de inspiración griega. Como tal, una pieza de tela cruza el pecho y se ajusta en un hombro mientras que un fino tirante sujeta el lado contrario del vestido. Una cinta de raso ajusta el vestido en la zona del bajo pecho creando la ilusión del corte imperio. La falda está formada por varias capas en cascada de tul bordado con perlas blancas y pequeñas flores azul cielo.

La novia sale de la casa materna con el velo puesto, sujetado por una corona de flores, y acompañada de su madre y sus damas de honor que completan su look con coronas de flores y ramos compuestos por ramas de olivo.

Una vez lista, la novia se dirige al templo a lomos de un burro y acompañada por un séquito de amigos y familiares, tal y como se hacía en la Antigua Grecia.

La ceremonia se realiza en una pequeña ermita situada en lo alto de un acantilado. El camino para llegar a ella está iluminado con pequeñas luces.

Antes de que la novia entre a la ermita las damas de honor hacen los últimos retoques al velo y al vestido y podemos ver que su ramo es prácticamente el mismo que el de las damas de honor, compuesto por ramas de olivo.

Con las luces del atardecer empieza la ceremonia. Una pequeña orquesta da el toque musical a la entrada de la novia, cuya madre es quien la acompaña al altar. El novio ha escogido un traje blanco y camisa oscura para la ocasión.

Finalmente, tras la ceremonia todos se dirigen al banquete. Al ser de noche podemos apreciar la decoración lumínica del espacio. Los troncos de las parras han sido rodeados por tiras de pequeñas luces blancas y todo el techo emparrado está iluminado por los botes de cristal de los que habíamos hablado anteriormente. En algún plano de la película podemos apreciar cómo los mismos botes también los han colocado en las mesas al lado de los centros florales.

La muestra sutil de tradiciones y decoración que nos muestra esta película nos encanta, igual que la historia que nos narra. Si tenéis ocasión, ¡no os la perdáis!

Para saber más sobre Mamma Mia! visitad su ficha técnica en IMDB.

 

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