Hemos hablado de los diferentes rituales que han sido el origen de las bodas occidentales. Hoy quiero hablar de las bodas orientales, concretamente de la boda SINTOISTA.

El sintoísmo shintoismo, del japonés shinto (camino de los dioses), es la segunda religión mayoritaria de Japón y originaria de esta región. Rinde culto a los kami, espíritus de la naturaleza y deidades del cielo y de la tierra. El objetivo de los sintoístas es vivir en armonía con los kami y así gozar de su protección y aprobación.

Las bodas tradicionales sintoístas (shinzen shiki) se realizan en los templos o santuarios, llamados jinja, y son ceremonias bastante cortas a las que sólo asiste la família más cercana y algunos pocos amigos de la pareja.

 

sintoista

Templo sintoísta Meiji Jingu, en Tokio

 

La novia viste con el shiramuko, un kimono de seda completamente blanco, símbolo de pureza, y al que en algunas ocasiones se le añade toques rojos, símbolo de buena suerte. La cabeza deben llevarla cubierta como declaración de soltería hacia los dioses. Utilizan el wataboshi, un gorro circular, o el tsumo-kakushi, un gran tocado. El ideal de belleza japonés no es el mismo que el occidental: no lucen escotes, puesto que la parte más sexy del cuerpo es la nuca, y el rostro se maquilla con colores pálidos, siendo el blanco el color escogido por las novias más tradicionales. Esto es debido a que una tez pálida es objeto de deseo en el país nipón. Algunas novias suelen llevar también cuchillos en el traje, herencia de la época de los samuráis y símbolo de protección, pero no llevan ramos de flores. A la hora de caminar, la novia debe dar pasitos cortos y debe ser acompañada y ayudada puesto que el kimono es muy apretado hasta la parte baja de las rodillas e impide la libertad de movimientos.

 

Novia tradicional sintoísta con el wataboshi

 

Tocado muy trabajado de una novia sintoísta

 

El novio viste el montsuki, un kimono negro tradicional compuesto por haori, chaqueta, y hakama, pantalón.

 

 

En cuanto a los invitados, pueden vestir tanto traje tradicional como ir más occidentalizados. Las mujeres casadas deben ir vestidas con kimono o ropa negra, en cambio las solteras pueden vestir con cualquier otro color.

 

A la hora de entrar al santuario, primero lo hace la familia de la pareja, y los amigos deben quedarse fuera. Seguidamente entra la novia acompañada por su madre y el novio acompañado por su padre, Finalmente accede al templo el sacerdote.

Una vez el sacerdote bendice a los presentes y da por iniciada oficialmente la ceremonia sintoísta tiene lugar el ritual de purificación o shubatsu: tradicionalmente los novios intercambiaban una especie de rosario llamado juzu aunque este ritual se ha occidentalizado y actualmente también intercambian anillos.

El siguiente paso es el San San Kudo, que significa tres-tres-nueve, el ritual del sake, el momento principal de la ceremonia. En este momento las miko ofrecen sake sagrado (o-miki) a los novios para sellar la unión de la nueva pareja. El sake es ofrecido en tres cuencos de tres tamaños diferentes llamados sakazuki. El número tres en el sintoísmo es un número sagrado e indivisible y por ello deben dar tres sorbos de cada cuenco, llegando a dar un total de nueve sorbos que traerán felicidad a la pareja.

 

Cuencos sakazuki para el ritual San San Kudo

 

Inicio de la ceremonia San San Kudo

 

Tras esto la pareja, a la vez o por separado, expresan sus votos de matrimonio ante el templo y sus familiares y amigos, para ser bendecidos por el sacerdote y dar por terminada la ceremonia religiosa.

La ceremonia sintoísta finaliza con una comitiva que sale del templo presidida por el kannushi (sacerdote) y las miko (monjas) y seguidos por los novios, sus familiares y amigos para hacerse las fotos de recuerdo. Es entonces cuando la novia se quita el gorro y luce el peinado.

 

Comitiva tras la boda sintoísta

 

Puesto que durante la ceremonia se consigna la sobriedad y la solemnidad, no se dan muestras de afecto por parte de los novios, ni un sólo beso durante la ceremonia, y las expresiones de júbilo y alegría deben dejarse para la fiesta posterior. Actualmente los novios se cambian para ella y se ponen trajes más occidentalizados.

 

Un detalle que llama la atención es que, por tradición, los invitados deben regalar ese mismo día dinero en efectivo a los recién casados, una cantidad que empiece por un número impar puesto que el matrimonio lo conceden como unión y no para dividir las cosas entre dos. Para entregar el dinero se crearon los shugi-bukuro, unos sobres especiales muy decorados y que existen en diferente tamaño para que a más dinero, el sobre sea mayor. El nombre del remitente debe estar escrito en la parte frontal.

 

 

Al convite no sólo asiste la familia más cercana sino también parientes lejanos, amigos y compañeros de trabajo. Durante el banquete los invitados realizan pequeños discursos sobre los novios y éstos toman la palabra para agradecerles su asistencia.

 

Espero que os hayan parecido tan interesantes como a mí todas estas costumbres sintoístas.

 

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